Foto de Anna Shvets en Pexels

Desde 2005, se reconoce que el tercer lunes de enero es el día “más triste del año”, popularmente conocido como el “blue monday”. El psicólogo Cliff Arnal, de la Universidad de Cardiff, fue quien calculó de manera matemática y ¿cómo fue que lo hizo? Bueno, pues de manera simplificada, podría expresarse de la siguiente forma: ([W+(D-d)]xTQ/MxNA). En donde la W es el clima, la D son las deudas, la d es el sueldo, la T es el tiempo pasado desde navidades, la Q el tiempo que se ha pasado desde que se ha intentado lograr una meta sin éxito, la M la motivación y la NA la necesidad de emprender acciones.

Sin necesidad de realizar muchos cálculos, podemos decir que definitivamente existen muchos motivos para sentir desánimo en el inicio de este año 2021. De manera sobrada conocemos los grandes retos que, como individuos y sociedad, tenemos que enfrentar para lograr sobreponernos al desastre que ha generado la pandemia que vivimos desde el año pasado.

El manejo de las crisis emocionales resulta un desafío individual que no todos logramos resolver de manera funcional; por ello, es importante conocer esta fecha para visibilizar los problemas emocionales y, sobre todo, aquellos en donde se agudizan las conductas depresivas.

En México, a través de la Línea de Seguridad y Chat de Confianza que ofrece el gobierno, se han registrado 3, 860 atenciones psicológicas que abarcan los temas de depresión, tristeza, soledad e incertidumbre hacia el futuro; durante el año pasado y en esta primera quincena de enero.

Foto de Stefan Lobont en Pexels

¿Quiénes son las personas que frecuentan este servicio? Son las personas entre los 18 y 35 años que buscaron auxilio para contención emocional, lo que representa un 33% de las solicitudes. Este sector poblacional llama la atención, porque son generalmente la fuerza productiva de un país, es decir, aquellos que se mantienen en una visión del futuro de mayor rendimiento y quienes se están viendo más afectados por la incertidumbre que se genera al pensar en el porvenir.

Lo anterior no significa que solo este sector poblacional se considere vulnerable emocionalmente ya que, en cualquier momento del espectro de la existencia, se pueden experimentar cuadros de ansiedad o depresión como causas paralizantes del ser. La salud emocional es una dimensión importante de la vida, por ella, cada vez más se hacen esfuerzos para orientar a las personas al cuidado de la mente y la construcción de vínculos humanos de calidad.

Aunque la experiencia individual en estos temas puede ser muy diversa, sí podemos empatizar con cualquier persona que se muestre necesitada de afecto o de una escucha activa; además de valorar el aporte que hacen los profesionales de la salud mental en estos temas. Mostrarse vulnerable nunca más debería ser un acto de vergüenza sino de valentía. Visibilizar estas situaciones ayudaría a mejorar las acciones colectivas en favor de todos nosotros.