Universidad de Montemorelos desarrolla tableta dental que permite cepillarse sin agua
El proyecto NAMOCA avanzó en la producción de nuevos lotes y pruebas con usuarios para ofrecer una alternativa de higiene bucal en comunidades con acceso limitado al agua.
En una de las comunidades visitadas por el equipo Enactus de la Universidad de Montemorelos (UM), un habitante explicó que el agua disponible en su hogar debía alcanzar para cocinar, lavar los trastes y utilizar el sanitario. Ante necesidades tan inmediatas, cepillarse los dientes quedaba en segundo plano.
Esta experiencia ayudó a definir el propósito de NAMOCA, una pasta dental en forma de tableta concebida para facilitar la higiene bucal sin utilizar agua. Después de varios años de investigación y desarrollo, el proyecto alcanzó durante el verano de 2026 la producción física de nuevos lotes con las características de formulación, textura y experiencia de uso buscadas por el equipo.
Para el Mtro. Isaac Flores, consejero académico del equipo Enactus UM, este avance permitió pasar de la experimentación a una fase de evaluación más precisa. “Ya con el producto en físico pudimos observar cómo respondían las personas, qué aspectos debíamos ajustar y qué tan viable era continuar hacia una producción más constante”.
La tableta seca genera espuma durante el cepillado y fue diseñada para utilizarse sin agua. De acuerdo con Flores, su formulación incluye prebióticos y probióticos con los que el equipo busca favorecer el equilibrio de la flora bacteriana de la boca, además de ingredientes seleccionados por sus propiedades para el cuidado de dientes y encías.
El avance da continuidad a un proceso que ha atravesado distintas etapas. En 2024, NAMOCA obtuvo el primer lugar en la liga Next Generation Leaders de Enactus México y posteriormente fue presentado en la Enactus World Cup 2024, realizada en Kazajistán. Durante 2025, los estudiantes reportaron avances en la formulación y el modelado artesanal de las primeras muestras. El trabajo realizado este verano permitió producir diferentes lotes, ajustar sus componentes y comenzar a evaluar el producto con usuarios.
Las pruebas ayudan a mejorar la experiencia de uso
Para conocer la respuesta de las personas ante la tableta, los estudiantes organizaron grupos focales con profesionales, adultos, jóvenes y niños. Los participantes evaluaron aspectos como el olor, el sabor, la textura, la practicidad y la sensación que produce durante el cepillado.
Estas pruebas de experiencia de usuario han permitido identificar ajustes necesarios antes de avanzar hacia una producción continua. “Con esos grupos vamos identificando, por ejemplo, que a los niños les pica mucho la boca cuando usan la pastilla. Entonces, tomamos nota de que hay que bajarle la menta y darle otro saborizante para que sea más agradable”, señaló Flores.
Las primeras tabletas también han sido utilizadas en proyectos comunitarios de la Universidad de Montemorelos en localidades cercanas, particularmente en el programa Cero Caries, que consiste en acciones relacionadas con la prevención de caries y la educación para la salud bucal. Estas experiencias permiten acercar la alternativa a poblaciones donde el acceso o la calidad del agua pueden dificultar las prácticas cotidianas de higiene.
NAMOCA mantiene, además, su relación con las comunidades que han acompañado su desarrollo. Desde sus primeras etapas, el proyecto ha incluido la capacitación a los habitantes de estas comunidades aledañas a la Universidad para aprovechar la menta en la elaboración de productos como tés, tisanas, condimentos y jarabes, con la intención de que las familias puedan desarrollar alternativas para generar recursos.
Una experiencia de formación multidisciplinaria
El proyecto es desarrollado directamente por siete estudiantes de áreas como Administración y Negocios, Contaduría, Derecho, Odontología, Química Clínica Bióloga, Diseño y Comunicación. Esta integración permite abordar desde la formulación y el cuidado de la salud bucal hasta la constitución legal, los costos, la identidad de marca, el empaque y la comunicación del producto.
Para Fabio Campuzano, estudiante del octavo semestre de la Licenciatura en Derecho y presidente del equipo Enactus UM, esta experiencia ha transformado su manera de entender el emprendimiento.
“Pasé de ver el emprendimiento como algo que yo decido hacer para sostenerme a mí mismo, a verlo como una forma de hacer posible un impacto y un cambio en mi comunidad”, expresó. “En Enactus aprendemos a encontrar aquellas cosas que pueden no parecer un recurso o que incluso pueden parecer un problema, y cómo estas pueden ser oportunidades para fortalecer a la comunidad, mejorar el medio ambiente y desarrollar un proyecto que se sostenga a sí mismo”.
Ian Carlos Chocolat, estudiante del noveno semestre de Administración de Negocios Internacionales y líder de NAMOCA, coincidió en que el proyecto le ha ayudado a desarrollar una visión más empática de los negocios.
“Ahora te pones a pensar en cómo el proyecto va a ayudar a más personas, cómo va a llegar a ellos, cómo va a cambiarles la vida y cómo vamos a ofrecer algo diferente que tenga un impacto positivo en la comunidad”.
El trabajo también ha representado desafíos para los estudiantes, quienes deben coordinar el desarrollo del proyecto con sus clases, actividades universitarias, servicio becario y otras responsabilidades. Para Campuzano, esta dinámica les ha permitido aprender a priorizar objetivos, administrar recursos y resolver problemas en un escenario cercano a la práctica profesional, pero con el acompañamiento de docentes y consejeros.
La competencia como espacio de aprendizaje
Los avances de NAMOCA fueron presentados el 23 y 24 de agosto durante “Enactus 2026: Competencia y Emprendimiento en la Era de la IA”, realizada en el Centro Citibanamex de la Ciudad de México. La representación de la UM estuvo integrada por 17 estudiantes de distintas carreras, acompañados por el Mtro. Isaac Flores y la Mtra. Amalia Méndez como consejeros.
NAMOCA participó en la liga Empowering Change, destinada a proyectos con una etapa avanzada de desarrollo. Aunque el equipo no logró clasificarse a la ronda final, la competencia le permitió recibir retroalimentación, conocer iniciativas de otras universidades y participar en talleres y paneles sobre inteligencia artificial, costos, producción, mercadotecnia e innovación.
“La experiencia de participar en una competencia nacional te ayuda mucho a ver qué están haciendo otras personas y otros equipos”, señaló Campuzano. “Cada proyecto con el que te encuentras tiene algo que tú no habías pensado. También puedes compartir lo que has hecho, conocer nuevas personas y escuchar a expertos y empresarios que te pueden inspirar”.
Para Chocolat, presentar un proyecto con avances tangibles ante jueces, estudiantes y representantes del sector empresarial también permitió dimensionar el trabajo realizado. “Vivir esa experiencia hace crecer la forma en que uno puede solucionar los problemas de los demás”.
NAMOCA ya cuenta con una marca registrada; sin embargo, todavía debe completar los registros sanitarios, de producción, comercialización y constitución legal necesarios antes de ofrecerse formalmente en el mercado. Entre los siguientes retos del equipo se encuentran establecer un proceso constante de fabricación y consolidar el modelo de negocio que permita sostener y ampliar su impacto.
El desarrollo alcanzado durante este verano representa para los estudiantes un paso hacia la posibilidad de convertir una propuesta universitaria en una solución aplicable a necesidades reales.
“Para mí, saber que aquello en lo que participo con mis compañeros tiene un impacto que mejora la vida de otras personas es cumplir con la misión”, concluyó Campuzano.
Reportera de campo: Lisandra Vicente, editora: Brenda Cerón.






