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Fusión creativa: arte y salud

La simulación como método de enseñanza toma fuerza en la UM.

Alumnas de 2do año en clase de pediatría, aprenden a través de la simulación artística ya que se vuelve más accesible y efectiva. Fotografía por: Comunicación Intitucional/Ingrid Gallardo.
Alumnas de 2do año en clase de pediatría, aprenden a través de la simulación artística ya que se vuelve más accesible y efectiva. Fotografía por: Comunicación Intitucional/Ingrid Gallardo.

Expertos en educación, psicología y neurociencia cognitiva, sostienen que la experiencia de interactuar con escenarios muy realistas activa múltiples áreas cerebrales, fomentando un aprendizaje más profundo y duradero. La combinación de estímulos visuales y táctiles activa los sentidos y mejora la retención del conocimiento.

En este sentido, en la Universidad de Montemorelos, específicamente en el área de la salud, la educación va más allá de las aulas convencionales y se adentra en el territorio de la simulación a través del arte, dos mundos aparentemente dispares que convergen de manera inesperada pero poderosa, redefiniendo la forma en que los estudiantes se preparan para el mundo real.

Priscila Rivera Elizondo, egresada de la licenciatura en Artes Visuales, es la encargada de producción artística en el Centro de Simulación Clínica de la Facultad de Ciencias de la Salud, y su labor consiste en aportar una perspectiva única que combina creatividad y realismo con la creación de escenarios ficticios de alta fidelidad.

Priscila trabaja a través del maquillaje de heridas falsas y la fabricación de materiales didácticos. Fotografía por: Comunicación Instituconal/Ingrid Gallardo.
Priscila trabaja a través del maquillaje de heridas falsas y la fabricación de materiales didácticos. Fotografía por: Comunicación Instituconal/Ingrid Gallardo.

El objetivo es sumergir a los estudiantes en situaciones que se asemejen a la realidad, permitiéndoles practicar y perfeccionar sus habilidades antes de enfrentarse a situaciones reales, explica Luis Hernández, técnico del Centro de Simulación Clínica. A través del maquillaje de heridas falsas y la fabricación de materiales didácticos, Priscila lleva la experiencia de aprendizaje a un nivel completamente diferente.

El proceso de creación de estos escenarios no es simple. Priscila combina su pasión por el arte con técnicas meticulosas para garantizar que cada detalle sea auténtico y realista. Utilizando servilletas, cartón, látex y otros materiales, da forma a heridas simuladas y elementos anatómicos, logrando una autenticidad asombrosa. Luego, añade capas de color para que las representaciones sean más palpables para los estudiantes. Su método no solo despierta la creatividad sino también el entendimiento profundo de las condiciones médicas.

Su labor se extiende tanto a la caracterización de pacientes simulados como a la fabricación de materiales didácticos representativos del cuerpo humano, permitiendo a los estudiantes explorar la anatomía y las condiciones clínicas de manera visual y táctil.

Cuando se le pregunta sobre la razón detrás de esta combinación -aparentemente improbable- de arte y salud, Priscila defiende la idea de que ambas disciplinas no solo pueden coexistir, sino que también pueden enriquecerse mutuamente. Argumenta que el arte puede proporcionar métodos de enseñanza más accesibles y efectivos, como la creación de esculturas anatómicas, que ayudan a los estudiantes a comprender mejor la anatomía y estructura del cuerpo humano.

Priscila Rivera Elizondo, egresada de la licenciatura en Artes Visuales, es la encargada de producción artística en el Centro de Simulación Clínica de la Facultad de Ciencias de la Salud. Fotografía por: Comunicación Instituconal/Ingrid Gallardo.
Priscila Rivera Elizondo, egresada de la licenciatura en Artes Visuales, es la encargada de producción artística en el Centro de Simulación Clínica de la Facultad de Ciencias de la Salud. Fotografía por: Comunicación Instituconal/Ingrid Gallardo.

“El tener la oportunidad de poder practicar en las simulaciones nos acerca a desarrollar capacidades y habilidades que tal vez si no tuviésemos la oportunidad de practicar previamente, nos costaría más desarrollar en un ámbito clínico, y tener la oportunidad de simular alguna enfermedad nos permite también poder desarrollar conocimientos acerca de la enfermedad y nos ayuda a entender al paciente y poder diagnosticar con mayor facilidad”, comenta Ibrahim Cruz, estudiante del cuarto año de la carrera de Médico Cirujano en la UM.

La integración del arte y la simulación médica no es una novedad, aunque su uso extendido como método de enseñanza puede ser más reciente. La combinación de estas disciplinas ha estado evolucionando gradualmente en diversos centros educativos en todo el mundo, transformando la manera en que los futuros profesionales de la salud se preparan para sus carreras. A medida que la tecnología y la pedagogía avanzan, la enseñanza a través de la simulación artística se vuelve más accesible y efectiva.

En última instancia, el objetivo final de esta fusión creativa entre el arte y la salud es preparar a los estudiantes para enfrentar situaciones clínicas con confianza y competencia. Al familiarizarse con la apariencia y el tacto de diversas condiciones clínicas, los estudiantes pueden tomar decisiones informadas y actuar de manera más rápida y eficaz, mejorando así la calidad de la atención médica que brindan.

Fuente: Priscila Rivera, reportera de campo: Lisandra Vicente, editora: Brenda Cerón.

Laura Marrero

Autor
Coordinadora de Periodismo Institucional en la Universidad de Montemorelos.
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